El término dislipidemia indica una elevada concentración de lípidos en la sangre.
Las dislipidemias son un conjunto de enfermedades asintomáticas, que son detectadas
cuando se encuentran concentraciones sanguíneas anormales de colesterol total,
triglicéridos y colesterol de alta densidad (por sus siglas en inglés HDL)
- El colesterol es un componente esencial de las membranas celulares, de las células cerebrales y nerviosas y de la bilis que contribuye a la absorción de grasas y de vitaminas liposolubles por parte del organismo. Permite sintetizar la vitamina D y varias hormonas, como los estrógenos, la testosterona y el cortisol. El organismo puede producir todo el colesterol que necesita, pero también lo obtiene de los alimentos.
- Los triglicéridos, presentes en los adipocitos (células adiposas), una vez descompuestos, se utilizan para obtener la energía necesaria para llevar a cabo los distintos procesos metabólicos, incluido el crecimiento corporal. Los triglicéridos se producen en el intestino y en el hígado a partir de moléculas de grasa más pequeñas (ácidos grasos). Algunos tipos de ácidos grasos los produce el propio organismo, mientras que otros se obtienen de los alimentos.
- Las lipoproteinas son partículas de proteínas y otras sustancias. Transportan grasas, como el colesterol y los triglicéridos, que, por sí mismas, no pueden circular libremente por la sangre. Existen varios tipos: quilomicrones, Lipoproteínas de alta densidad (HDL), Lipoproteínas de baja densidad (LDL) y Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL).
La
dislipidemia es un factor causal de aterosclerosis, lo que la convierte en factor de riesgo
cardiovascular modificable; habitualmente se encuentra asociada a enfermedades no
transmisibles como diabetes mellitus, obesidad, hipertensión arterial sistémica, síndrome de
ovario poliquístico, entre otras, todas ellas caracterizadas por presentar mayor riesgo de
enfermedad cardiovascular.
El riesgo de desarrollar ateroesclerosis aumenta a medida que aumenta la concentración de colesterol total (que incluye el colesterol LDL, HDL y VLDL), incluso si la concentración no es lo suficientemente elevada como para considerarse dislipidemia. La ateroesclerosis afecta a las arterias que irrigan el corazón (lo que provoca arteriopatía coronaria), el cerebro (lo que da lugar a accidente cerebrovascular) y el resto del organismo (lo que arteriopatía sistémica).
En el año 2008 la Organización Mundial de la Salud reporto una prevalencia global de
dislipidemia en adultos del 39 %; con prevalencias más altas en Europa (54%), seguida de
diversas regiones del continente americano (48%). En México, durante los
últimos años, las cifras de dislipidemias se han incrementado.
Su causa es multifactorial sin embargo, conocer la lipoproteína que
se encuentra elevada en el perfil de lípidos puede orientar en la causa de la dislipidemia, y su
potencial aterogénico por 2 mecanismos:
- acúmulo de partículas (como las que contienen apoproteína B) que tienen la capacidad de alterar el endotelio vascular y depositarse en placas de ateroma
- factores genéticos y ambientales que interactúan en la concentración de lípidos de una persona y de una población
Los factores de riesgo más comunes asociados al desarrollo de dislipidemia secundaria son:
- sedentarismo
- ingesta excesiva de grasas saturadas y carbohidratos
- obesidad
- tabaquismo
- alcoholismo y
- diabetes mellitus tipo 2
Otros factores que se asocian con menor frecuencia son: hipotiroidismo, síndrome nefrótico, enfermedad hepática colestásica, fibrosis quística, síndrome de Cushing, lesión aguda de la médula espinal, trastornos
inflamatorios/inmunitarios (sarcoidosis, lupus eritematoso sistémico, mieloma) y finalmente el consumo de medicamentos como diuréticos tiazídicos, estrógenos
orales, glucocorticoides, esteroides anabólicos, antipsicóticos atípicos, inhibidores de la
proteasa, isotretinoína, entre otros.
La dislipidemia puede ser asintomática y diagnosticarse de forma accidental, sin embargo, la
hipercolesterolemia puede debutar con manifestaciones de aterosclerosis acelerada
(enfermedad cerebrovascular, enfermedad cardíaca coronaria y enfermedad arterial
periférica)) y la hipertrigliceridemia grave con brotes recurrentes de
pancreatitis, xantomas eruptivos, xerostomía y xeroftalmia.
Es necesario acudir al médico para realizar el diagnóstico, estimar el riesgo cardiovascular y en base a este definir las metas y el tratamiento adecuado.
Las medidas no farmacológicas incluyen:
- Plan de alimentación que incluya granos integrales, frutas y verduras (5 raciones al dia) y carnes magras. Considerar reduccion de grasas saturadas (<10%) y grasas trans (<1%), asi como reduccion del consumo de sal.
- Realizar 30 minutos de ejercicio, 5 veces por semana.
- Dejar de fumar, sobre todo, antes de los 35 años de edad, para disminuir el riesgo de muerte para todas las causas, sobre todo por enfermedades cardiovasculares.
- Limitar el consumo de alcohol a ≤1 bebida al día en mujeres y a ≤ de 2 bebidas en hombres.
Entre los fármacos que se utilizan en el tratamiento se encuentran:
- Estatinas
- Ezetimiba
- Inhibidores de PCSK9
Referencias:
- Lozano J.A. (2005). Dislipidemias. Offarm. 24 (9), 100-108. https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-dislipidemias-13079594
- Dvaidson M.H & Pulipati V.P. (2021). Dislipidemia. https://www.msdmanuals.com/es-mx/hogar/trastornos-hormonales-y-metab%C3%B3licos/trastornos-relacionados-con-el-colesterol/dislipidemia-dislipemia
- Guia de Practica Clinica. Actualizacion 2022. Tratamiento de dislipidemias en el adulto. IMSS. GPC-IMSS-233-22


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